Reseña: El inmortal Puño de Hierro, de Fraction, Brubaker y Aja

El Inmortal Puño de Hierro, de Matt Fraction, Ed Brubaker, David Aja y varios. Panini. 176 páginas. Color. 16,50€
Creo que casi no tiene que quedar ningún pijamero despistado que no haya oído hablar de las bondades de esta serie, al menos en su etapa pilotada por Ed Brubaker, Matt Fraction y nuestro David Aja. Y los parabienes, por una vez, son sobradamente merecidos. Pese a no haberlos disfrutado de primeras, siento una extraña atracción hacia los tebeos de artes marciales Marvel de los años setenta, personalizados en las aventuras de Shang-Chi y en la mítica Deadly Hands of Kung-Fu (¿para cuando el ómnibus, el Essential?, ¡lo que sea!) y, claro, hacia aquel Héroes de Alquiler, cuyo posterior reflote a manos de Ostrander y Ferry tenía su aquel, pero tampoco emocionaba. En cambio, la entrada de Ed Burbaker y Matt Fraction en plan torbellino con el personaje de Puño de Hierro ha sido todo un acierto. La pareja de guionistas se ha tomado en serio la ordenación y redefinición del personaje y le han sumergido totalmente en un universo con toques pulp, en una odisea de misticismo, de viajes temporales, de competiciones de artes marciales, que recupera lo mejor del género y acentúa sus vínculos con personajes como la Sombra. En este primer arco argumental vamos saltando entre varias encarnaciones de Puño de Hierro, tirando del hilo poco a poco a base de secuencias de acción, un poquito de misterio, momentos de humor y, claro, un enemigo implacable como los hay pocos: Hidra. La serie funciona cual maquinaria bien engrasada y sabe simultanear flashbacks y saltos temporales de una manera más que correcta, con una acertada utilización de diferentes dibujantes para representar las distintas épocas. Y de entre todos ellos destaca un David Aja que parece encontrarse terriblemente cómodo al sumergirse en este mundo de coreografías marciales, de exotismo oriental, de acción sin límites. La combinación convierte a este en un tebeo de lo más sólido y disfrutable. Un servidor hacía tiempo que no disfrutaba tanto con la revisión de un personaje tan a menudo ninguneado, al que tradicionalmente se le ha sacado tan poco partido. La lástima, que todo lo bueno se acaba. Pero, mientras tanto, me atrevo a definir esta como una serie con la que no hay margen de error posible.
El primer número, por la patilla
Páginas de avance del número dos y del tres









